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“[…] In a way, these deeply nihilistic works suggest a zen-like acceptance of man’s self-destruction. […] The penetrating intelligence and sophisticated visual beauty of these works are beacons of hope for humanity, gleaming through the nuclear clouds.”

- David Finkelstein, Artistic Director @Lake Ivan Performance Group and Film Scratches Video Art Review


Sobre La Fuga

por Carlos Paz Olivieri-Sangiacomo


El grueso del cuerpo teórico humano -sin discriminar entre disciplinas científicas, humanísticas o artísticas- parece abocarse a la creación de sistemas simbólicos que se asemejen al mundo en el que vivimos, y a la postre, a delimitar teleologías que nacen a partir de estos. Así, la astrofísica nombra uno a uno a los cuerpos celestes, mientras observa cómo se alejan irremediablemente del origen. La historia articula las fuerzas que han moldeado a las agrupaciones sociales, incapaz de reconciliarlas. El arte contemporáneo figura las dinámicas de estas agrupaciones, operando desde una virtualidad fáctica -pero mayormente inocua-. Existe un tercer movimiento, sin embargo, frecuentemente pasado por alto -al tildársele de trágico cuando no abiertamente morboso-: la elaboración de una escatología; un logos del fin. Esta es la frontera lógicamente necesaria; turgente de terror existencial; desde la que se postula el cuerpo de obra de Adrián Regnier (Ciudad de México, 1989).

La Fuga comprende 26 piezas en video: el principal cuerpo de obra en animación contemporánea experimental y videoarte, en desarrollo por más de 10 años. Juntas, trazan una matriz significante entre las dimensiones temporal, espacial y discursiva en torno al fenómeno global de escalamiento bélico, y la proliferación de armas nucleares de destrucción masiva. 

Individualmente, cada una de las piezas de video se desdobla en una narrativa auto-contenida; una postal del fin del mundo, que sólo los más optimistas entre nosotros podrían considerar como meramente alegórica. En su conjunto, traman el relato que las Nueve Naciones Nucleares* de la humanidad han hilado en torno a su existencia: una verdadera espada de Damocles; el riesgo existencial llamado ‘Destrucción Mutua Asegurada’, patente en cada momento de nuestro existir.

A lo largo de sus 26 capítulos, La Fuga abreva de referentes conceptuales tan amplios como la termoeconomía, la mitología griega, la lógica formal y el atom-punk. Sus estéticas visitan el panóptico de Nam June Paik,a la vez que figuran desde el formalismo de la Bauhaus; ora se pronuncia necesariamente abstracta, para tornasolar en un instante, como paisajista del ser humano y su fin. En constante diálogo consigo y con cada uno de nosotros, Regnier ha generado un abecedario de obra entero, completando con ello su lenguaje de lenguajes -Adrián nos regala la escatología de escatologías-. El discurso de nuestro destino final. 

La obra de Adrián subvierte la fórmula marxista, y nos propone que la historia se repite a sí misma: siempre como tragedia; siempre como farsa. Suspendido en esta superposición lógica, Adrián entiende que nuestro destino está inexorablemente atrapado en el espacio lógico de los estados de cosas permitidos. Esta es la tiranía, esta es su belleza.  

Carlos Paz Olivieri-Sangiacomo

Director, guionista


ARCHIVO DE OBRAS EN VIDEO